El Creador me ha dado dos piernas y dos pies para que ande erguido , con dignidad. ¿Por qué habría yo de andar todo doblado, o arrastrarme por el suelo?
Además, me ha dado dos maravillosos ojos, los que captan imágenes, a todo color, de todo lo que hay en derredor mío, para que al andar no tropiece, o al ejecutar cualquier acción, no me lastime o me mate. ¿Por qué habría yo de frustrar el propósito de estos dos valiosísimos ojos?









“Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito: El espíritu del Señor esta sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. Y proclamar el año de gracia del Señor” (Lucas 4,17-19)
1ª Razón: porque desde la eternidad ha estado en el corazón de Dios